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  • Date: 05 mar 2013
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Varios remedios han experimentado importantes subas en las últimas semanas. Ponen en duda la calidad de algunos productos medicinales 

Los aumentos en distintos medicamentos, de consumo masivo, empezaron a generar una honda preocupación en el seno de la sociedad.

La situación, que se hizo mucho más evidente en las últimas semanas, sería una consecuencia de la presión inflacionaria que afecta a la economía y que repercute directamente en el bolsillo de los consumidores.

Un relevamiento hecho por Hoy por diferentes farmacias mostró que no fueron pocos los medicamentos genéricos que mostraron alzas en relación a los valores de fines del año pasado, siempre de acuerdo al laboratorio de producción.
El caso más evidente es el del ibuprofeno de 600 mg. -droga de poder analgésico y antiinflamatorio muy consumida para prevenir fiebres, dolores de cabeza y resfríos- cuyo valor de primera calidad se ubica entre los 25 o 26 pesos por tableta. Pero además, el mismo producto fabricado por laboratorios medianos o chicos oscila entre los 18 y los 13 pesos. En todos los casos, sin importar el laboratorio, el incremento registrado en el precio del ibuprofeno superó el 22% respecto a lo que cotizaba el año pasado. Es decir, el aumento registrado está muy por encima del tope de 12% anual que autoriza el gobierno K. Incrementos muy similares presentan los descongestivos y los mucolíticos, como el Qura Plus, que son muy requeridos en épocas como la actual donde se suelen registrar cambios abruptos de temperatura en cuestión de horas.

Además de la inflación, otro factor que contribuye a la disparada de precios y al desabastecimiento de algunos productos es el alto grado de concentración del mercado farmacéutico, controlado por un puñado de laboratorios que tienen una excelente sintonía con la administración K.

Hay números que hablan por si solos: apenas unas veinticinco empresas sobre unas trescientas se quedan, aproximadamente, con el 75 % de las ventas. Esas veinticinco empresas, además, monopolizan la distribución: las distribuidoras Rofina, Disprofarma y Farmanet (vinculadas a ellas) monopolizan el 65% del mercado.

Asimismo, la estructura del gasto público en medicamentos es la de un país del Tercer Mundo (en relación con su PBI): ronda el 30% de la inversión en salud mientras que en el “Primer Mundo” es del orden del 15 %. Además, el valor promedio por unidad aumenta de año en año, en dólares, en proporciones superiores a nuestros vecinos. El gasto aumenta aunque la producción disminuye.

“Siempre suben algunos medicamentos, como el ibuprofeno, el paracetamol o la amoxicilina, que son los que la gente más lleva. Y hay casos en los que a veces entran más tarde, hay faltantes”, dijo un empleado de una farmacia que fue consultado por este diario.

A su vez, en otro de los locales aseguraron que el módulo farmacéutico -el promedio de todos los precios de los remedios- “aumentó un 18% de 2012 a 2013″ y que, en este contexto, se esperan a futuro nuevas alzas.
En diálogo con Hoy, la Vicepresidenta del Colegio de Farmacéuticos de La Plata, Graciela Yuln, certificó que “los aumentos se están produciendo en general y la Secretaria de Comercio autoriza incrementos escalonados. Nosotros no somos formadores de precios”.

Un control que no sirve
Lo cierto es que, desde el 2007, el precio de los productos farmacológicos está regulado directamente por el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Es él quien autoriza las subas del 8% en los medicamentos masivos; del 10% y 12% en los especiales y del 14% en los Premium, respectivamente. Sin embargo, cualquier cálculo pierde valor frente a la realidad, en donde hay productos que subieron su precio muy por encima del tope que quiere implementar el inefable Moreno.

Este alarmante escenario se suma así al que ya provocó más de una inquietud en los supermercados, con un congelamiento de precios que claramente no sirvió para nada. Tan es así que los valores de los productos de la canasta básica presentaron en las últimas semanas sensibles alzas, a contramano de lo que expresan Moreno y su mano derecha, la subsecretaria de Defensa del Consumidor, María Lucila “Pimpi” Colombo.

Una maniobra que no sirvió de nada

La estrategia de Guillermo Moreno para controlar los precios de los medicamentos no está dando buenos réditos. Y los aumentos registrados por estos días en las farmacias son apenas la punta de un ovillo demasiado enredado.
Hace un par de años, cuando fue anunciado el nuevo plan diagramado por el secretario de Comercio Interior, el presidente ejecutivo de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (Caeme), Ernesto Felicio, dijo que se evaluaba además “la posibilidad de producir localmente lo que se importa para mejorar la balanza comercial”.
Esa misma balanza comercial es la que hoy está en rojo: el año pasado, las exportaciones crecieron 14,5%, pero las compras al exterior treparon 17,9%, dejando un déficit de US$ 1191,4 millones que podría ser una sangría demasiado dolorosa para el propio Gobierno.

 


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